Paraguay y el desafío imposible de Alfaro ante la potencia de Francia en octavos
La Albirroja, dirigida por Gustavo Alfaro, se medirá con Francia en Filadelfia tras eliminar a Alemania. El análisis del cruce marca un escenario de máxima exigencia frente a uno de los grandes candidatos al título
Paraguay se prepara para uno de los desafíos más complejos del Mundial 2026: enfrentar a la poderosa Francia en los octavos de final, en un duelo programado en Filadelfia que promete contrastes marcados entre un equipo revelación y uno de los grandes candidatos al título.
El conjunto dirigido por Gustavo Alfaro llega a esta instancia tras un golpe de autoridad en la fase anterior, donde eliminó a Alemania y alimentó la ilusión de dar un paso más en una competencia que lo tiene como claro menos favorito.
Del otro lado aparece una Francia que reafirmó su condición de potencia tras una goleada contundente en su última presentación, con un plantel repleto de individualidades capaces de resolver partidos por sí solas en cualquier momento.
El análisis del encuentro expone una diferencia evidente en nombres propios y jerarquía ofensiva. Con futbolistas como Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé, Bradley Barcola o Michael Olise, el conjunto europeo concentra una capacidad de desequilibrio que obliga a Paraguay a sostener una concentración defensiva prácticamente perfecta.
Sin embargo, el equipo sudamericano intentará encontrar sus oportunidades en dos aspectos clave: la mitad de la cancha y el juego aéreo. En el mediocampo, la disputa será determinante, con el objetivo de equilibrar fuerzas ante un rival que suele imponer condiciones a través del control y la velocidad de circulación.
En ese sector, Paraguay apuesta a la intensidad y al despliegue de jugadores como Andrés Cubas, Matías Galarza, Diego Gómez y Miguel Almirón, quienes tendrán la misión de competir el territorio ante mediocampistas de elite como Aurélien Tchouaméni y Adrien Rabiot.
El duelo en esa zona será clave para determinar si la Albirroja puede sostenerse en partido y generar transiciones que le permitan incomodar a un rival que suele castigar cada desajuste.
Otra de las armas posibles para el conjunto de Alfaro será la pelota parada, donde los defensores Gustavo Gómez y Omar Alderete pueden marcar diferencia en el juego aéreo, tanto en defensa como en ataque.
El antecedente histórico no favorece a los sudamericanos: en los dos cruces mundialistas previos, Francia se impuso con claridad, incluyendo el recordado duelo de Francia 1998, definido por el “gol de oro” de Laurent Blanc.
Pese a ello, Paraguay se aferra a su identidad competitiva y al trabajo colectivo como principal argumento para sostener la ilusión. En un escenario donde las diferencias parecen marcadas, el equipo de Alfaro intentará convertir la lógica en desafío y el desafío en oportunidad.
Porque, en definitiva, el fútbol también se alimenta de esas búsquedas improbables que rozan la utopía, pero que a veces encuentran su lugar en la historia.
